miércoles, 12 de septiembre de 2012

Dar gracias a Dios todos los días






Dar gracias a Dios todos los días
 por las infinitas bendiciones que nos ofrece nos abre el camino para que nos lleguen más bendiciones.
Cuando nos sentimos agradecidos por nuestras experiencias pasadas y presentes, transcendemos los juicios de lo que consideramos que está bien o mal.
Pasamos de ser víctimas a ser conscientes de nuestro poder de elección. Podemos elegir agradecer las oportunidades que nos ofrece la vida de aprender y avanzar o podemos simplemente quejarnos de lo que nos ha tocado vivir.
Cuando agradecemos lo que nos sucede, le estamos diciendo: SI!!! a la vida SI!!! estoy dispuesto a aprender las lecciones que necesito aprender, ya sean de relaciones, laborales, de salud, económicas o profesionales.
Sin embargo, agradecer lo que aparentemente puede parecer un desastre es bastante más difícil que sentir agradecimiento cuando todo nos va sobre ruedas.
Agradecer no implica negar el dolor, pero cuando transcendemos el dolor, la rabia, etc…, agradeciendo en medio de la situación que nos ha tocado vivir, nos abrimos a las infinitas posibilidades que nos brinda la vida de avanzar hacia más felicidad y más plenitud.

Muchas personas han declarado que después de sufrir desengaños, pérdidas, enfermedades, incluso vivencias tremendamente traumáticas, se han sentido agradecidos por las experiencias que les han aportado.

La pérdida de un ser querido les ofreció la oportunidad de valorar a los personas que aún estaban a su lado, de agradecer los momentos vividos junto a la persona que falleció y a ser más amorosos y tolerantes con los demás.
Las dificultades económicas les ofreció la oportunidad de apreciar lo que ya tenían y a emplear sus recursos personales yacentes, para crear más prosperidad y abundancia en su vida.
La separación de su pareja, les brindó la posibilidad de ser independientes económicamente y a mejorar su autoestima, ofreciéndoles a su vez una nueva relación, más profunda y sincera.
Una enfermedad les ayudó a sanar su relación con el pasado, a perdonar, liberándolos del enorme peso del resentimiento.
El traslado a otra ciudad, les ayudó a expandir sus horizontes, conocer a otras personas y a superar limitaciones que quizás no hubiesen logrado quedándose en su ciudad.
Un problema laboral, les empujó a salir a buscar otro puesto más satisfactorio a nivel creativo y económico.
Agradecer a Dios en medio de todo lo que estamos viviendo en el presente, aunque momentáneamente no veamos el porque de una situación dolorosa, nos da el poder y la energía necesaria para realizar cambios positivos.
Nos ofrece la oportunidad de crecer y de avanzar en todos los aspectos de nuestra vida.
Si nos quedamos en el victimismo, quejándonos de nuestra mala suerte, perdemos la oportunidad de sacar todo nuestro potencial a la luz…nuestra creatividad, nuestros talentos, nuestros recursos internos, nuestro ser.
Siempre podemos elegir.
El momento de poder está siempre en el presente y es sólo transcendiendo lo aparentemente nefasto que podemos cambiar el futuro.
Es en el presente,
que creamos nuestro futuro.
Toma tu presente y actúa:
Agradece a Dios la oportunidad que te ofrece de aprender.


Llévame donde acaba la realidad y comiezan los sueños... 
llévame donde las palabras se hacen silencio para poder amarte,
 donde el susurro me habla a escondidas 
palabras llenas de amor y deseo, 
donde el amor expira un suspiro... 
un suspiro del alma por volver a abrazarme...
                 

                                                            Marcela R.


HOY RENUNCIO AL SUEÑO DE TENERTE, 
ME VENCIÓ EL CANSANCIO,
DE TENERTE Y NO TENERTE...

Hoy desperté en un nuevo amanecer
Te fuiste de mi vera...
mas el tiempo, acabó lo que empezó;
Lo malo cuando algo se muere,
es que uno pierde,
a la persona que más quiere...

En mis sueños
siempre te tuve para mí,
allí no existía la soledad,
hoy desperté en llantos,
pues entendí, que hace rato
que ya no estás aquí.

Hoy quiero aceptar
que no fuiste para mí,
pero me cuesta tanto
soltar tu mano, y seguir sin tí.

El dolor, quedará flotando en el silencio
mas no caeré en el abismo.
Llévate los besos que jamás te di,
Los segundos que pase a tu lado.

Llévate ese amor que te ofrecí,
Llévate tu amor fugaz
Que a veces hiere con el silencio,
que a veces mata con la palabra…

Dime donde guardo tanta soledad?
este dolor me desbarata,
Pues hoy me he decido
a renunciar al sueño de tenerte...

Marcela R.


Se me va de los dedos
la caricia sin causa;
se me va de los dedos...
en el viento, al pasar,
la caricia que vaga
sin destino ni objeto,
la caricia perdida
¿quién la recogerá?

Si en los ojos
esta noche te besan;
si estremecen las ramas
un dulce suspirar,
si te oprime los dedos
una mano pequeña
que te toma y te deja,
que te logra y se va.

Si no ves esa mano,
ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje
la ilusión de besar,
oh, amor
que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundido,
¿me reconocerás?
Marcela R.

HOY TE ENTREGO

Hoy te entrego 
la mitad del cielo, 
La mitad de mis sueños…
La mitad de mi amor.

Hoy te escribo un poema
En forma de gaviota,
para que vuele y te entregue
la mitad de éste,
hoy te entrego...
la mitad de mi corazón.

Hoy nace el cielo
entre mis sueños,
Tu rostro en mí se clava,
Y un beso de adiós
te regalo mientras duermes.

Pero si me miras, con esos ojitos
que llenan mi interior...
lo único que puedo hacer
es regalarle la mitad de mis palabras.

Te entrego la mitad del cielo y el mar,
La mitad de mis sueños…
La mitad de mi amor.

Hoy te escribo un poema
con la mitad de mi ser,
Con la mitad de mis ideas,
con la mitad de mis sentimientos.

¿Por qué te entrego todo a la mitad?
...Porque tú tienes que darme
la otra mitad...

Marcela R.

Porque ese miedo de amarme?

Sólo saber que existes justifica la vida; 
hay toda una esperanza detrás de mi tristeza, 
mucha tristeza detrás de mi ilusión… 
pero hay un sendero junto al mío, 
que plasma mi alegría y dolor…
sólo saber que existes justifica la vida.
Y buscando en la tierra la fuerza de mi sino;
y bebiendo en los vientos una dosis de fe;
me yergo en el trayecto,
desafío a la nostalgia y abordo tu piel...
sólo saber que existes justifica la vida.