miércoles, 17 de octubre de 2012

Me duele el corazón. 

Marcela R.

Bastó...
Marcela R.

Tus ojos son mi cielo,

no podría vivir 

un minuto sin ellos, 

solo pensarlo...

moriría de desconsuelo. 

Espuma sería

sin tu mirada clara,

y sin tus abrazos...

la brisa azotaría 

cruelmente el alma mía.

(sin ti, soy árbol

con raíces en el mar)

Adoro contemplarte

y cuando duermes,

me hago pluma...

para acariciarte, 

dulcemente.

Y en ese instante

de adoración y deseo,

pueden llover cometas

o caerse el firmamento.

Tu y solo tu

bella melodía de vida,

rescatas amaneceres

pintándolos de colores,

para alegrar el alma mía.

Entonces...

lluvia de estrellas soy

y brillo cada vez más doy;

por el poder de tu amor

que es mi vida...

y todo lo que soy.

Marcela R.

Si pudiera. 

Marcela R.

Seré. Marcela R.

Tú eres la única persona responsable de hacerte feliz. La felicidad es algo que sale de ti y no depende de factores externos ni de otras personas.

Piensa en lo siguiente: No te quejes de nada, si lo que te molesta tiene solución ¡arréglalo!, si no, ¡olvídalo!

Tú eres capaz de cambiar cualquier situación.

Ten pensamientos positivos. Busca buena compañía y aléjate de los pesimistas. No le des vuelta a los pensamientos tristes, busca lo alegre y lo sano. Enfrenta tus problemas como retos a vencer.

Sé entusiasta y optimista en todo lo que hagas.

Llena tu mente de buenas noticias. Disfruta lo que tienes y se agradecido. Siéntete vivo, observa lo hermoso que hay a tu alrededor y disfrútalo,esta ahí para ti. 

Dale a las cosas su justa importancia y no te preocupes por tonterías. No critiques.

¡Perdona!, el rencor es una pérdida de tiempo y terrible para tu salud. Sé comprensivo con la gente. Sobretodo no pierdas las verdaderas amistades ya que son un tesoro.

La felicidad no es un destino,

¡es un camino!

Si fuéramos honestos con nosotros mismos, probablemente podríamos sentarnos y crear una larga lista de las cosas de las que somos esclavos en nuestra vida.

La cautividad tiene muchas formas. Para algunos, puede presentarse como una adicción a algo físico como drogas o comida, mientras que otros pueden ser presa de esclavitudes más emocionales como atención o aprobación. Todos nos hemos permitido ser serviles de algo.

Pero no tiene que ser de esta manera.

Hay una guerra que ocurre constantemente dentro de nosotros, y es una batalla entre la voz de la Luz y la voz de la oscuridad. Es igual a las caricaturas en las que ves el ángel en un hombro y al diablo en el otro. La voz de la Luz que emana desde nuestra alma nos dirá: “Sabes en tu corazón y en tus entrañas que esto no es bueno para ti”; mientras que la otra voz, alimentada por los antojos de la fisicalidad, nos dirá: “No eres suficientemente fuerte para resistirte”, o “puedes comenzar mañana” o, inclusive, “Sí, tienes razón en que no debo hacerlo. Pero vamos a hacerlo de todas maneras”.

Lo que olvidamos es que tenemos una elección. ¡Escogemos la voz de la cual recibimos instrucciones! Podemos vivir nuestra vida alcanzando el potencial de nuestra alma o podemos entregarnos a la gratificación instantánea de los placeres egoístas y perpetuar nuestras adicciones.

Cuando simplemente nos damos permiso de abandonar la batalla contra esos pensamientos que intentan tirarnos hacia abajo, negamos nuestro poder innato de ser la fuerza creativa de nuestra vida.

En lugar de no asumir la responsabilidad, podemos escoger luchar. Podemos buscar la Luz para que nos ayude a vencer la oscuridad. Cuando esos demonios se presenten, activa el deseo de compartir y busca maneras de ayudar a los demás. Esto atraerá la Luz para combatir la oscuridad. Este es el lugar que constantemente tenemos que luchar por alcanzar.

El camino a la libertad comienza con la comprensión de que no sólo la esclavitud existe dentro de nosotros, sino que no tenemos que tolerarla.

Todo lo mejor.