Tus ojos son mi cielo,
no podría vivir
un minuto sin ellos,
solo pensarlo...
moriría de desconsuelo.
Espuma sería
sin tu mirada clara,
y sin tus abrazos...
la brisa azotaría
cruelmente el alma mía.
(sin ti, soy árbol
con raíces en el mar)
Adoro contemplarte
y cuando duermes,
me hago pluma...
para acariciarte,
dulcemente.
Y en ese instante
de adoración y deseo,
pueden llover cometas
o caerse el firmamento.
Tu y solo tu
bella melodía de vida,
rescatas amaneceres
pintándolos de colores,
para alegrar el alma mía.
Entonces...
lluvia de estrellas soy
y brillo cada vez más doy;
por el poder de tu amor
que es mi vida...
y todo lo que soy.
Marcela R.