La vida muchas cosas me enseñó
por ejemplo, sobre la levedad de las caricias,
en ellas existe una dosis de inmortalidad
dispuesta a venir siempre...
cuando el corazón se pone amargo.
En este camino aprendí
a reencontrarme con mi niña interior,
con mi sensibilidad y a hacerme fuerte
dejando de llorar olvidos...
y sueños pasados.
Muchas veces he caído tan profundo,
¡que solo me quedó aprender a subir¡
gracias a esos retos imposibles,
por los inviernos que frágil padecí,
por mis noches sin dormir...
Por eso... agradecida estoy
¡por el amor que vivo hoy!
que me ha enseñado con ternura
a despojarme de mi yo,
a amar sin prisas, ni contratos
¡solo, con la fuerza del corazón!
━═☆❥©Marcela R.
Derechos reservados de autora.
Funes, Santa Fe, Argentina.



