viernes, 12 de octubre de 2012

Luna Lunera. 

Marcela R.

Eres. 
Marcela R.

Dime. 

Marcela R.


Aprendamos lecciones de todas partes: hoy, tomemos como profesor la naturaleza. Cuando llueva, practiquemos la introspección. 
Permitamos que nuestro ser se \"llene" con buenos pensamientos. Utilicemos este tiempo para planear y disfrutar lo que ya tenemos. Cuando haga sol, entonces podemos practicar la alegría. Vamos a ser felices y olvidar el pasado que, muchas veces, está manchado con negatividad. Simplemente, dejemos que una sonrisa brote en la cara y saludemos hasta a los desconocidos. 
Al aprender la lección, entonces recibiremos el certificado de la Universidad de la Naturaleza.

Mucha gente asegura que quieren amar, pero dudan, les gustaría bailar, pero dudan... 
Si esta indecisión está ahí y sigues alimentándola, toda tu vida será un desperdicio. Ya es hora: ¡arrójala! Y no es necesario hacer nada más; sólo toma consciencia de que ésta es solamente la forma en que te criaron, nada más.
Con consciencia, puedes deshacerte de ella; no forma parte de tu ser. Está solamente en tu mente, es sólo una idea que ha sido forzada sobre ti. Se ha convertido en un viejo hábito y un hábito muy peligroso, porque si no puedes disfrutar, ¿para qué está la vida? Y esta gente que no puede disfrutar nada: amor, vida, comida, una bella escena, un crepúsculo, una mañana, un buen baño pequeñas cosas, cosas corrientes... si no puedes disfrutar estas cosas... hay gente que no puede disfrutar nada. Son la gente más difícil; nunca pueden alcanzar a Dios. 
Dios disfruta con estos árboles; de otra manera, ¿por qué sigue creándolos? Él no está harto en absoluto, en absoluto. 
¡Él está, realmente, lleno de color! Mira la vida, obsérvala, y verás el corazón de Dios tal como es.

La semilla no puede saber qué va a suceder, la semilla nunca ha conocido la flor.
Y la semilla no puede siquiera creer que tiene el potencial de convertirse en una hermosa flor.
El camino es largo, y siempre es más seguro no recorrer ese camino porque el trayecto es desconocido, nada está garantizado.
Nada puede ser garantizado. Mil y uno son los riesgos del camino, son muchos los escollos y la semilla está segura, escondida dentro de una dura coraza.
Pero la semilla lo intenta, hace un esfuerzo, tira la dura concha que es su propia seguridad y comienza a moverse.
Inmediatamente la lucha comienza: la lucha con la tierra, con las piedras, con las rocas.
Y la semilla era muy dura y el brote será muy, muy suave y los peligros serán muchos.
No había peligro para la semilla, la semilla podía haber sobrevivido por milenios, pero para el brote los peligros son muchos.
Pero el retoño emprende hacia lo desconocido, hacia el sol, hacia la fuente de luz, sin saber dónde, sin saber por qué.
Enorme es la cruz que ha de cargarse, pero la semilla posee un sueño y la semilla se mueve.
El mismo camino es para el hombre. Es arduo. Mucho valor se necesitará.
Cuando nos enfrentamos a una situación muy difícil, tenemos que elegir:
Podemos ya sea tener resentimientos y tratar de encontrar algo o a alguien a quien culpar de las dificultades, o podemos encarar el reto y crecer.
La flor nos muestra el camino, cómo su pasión por la vida la guía fuera de la oscuridad y hacia la luz.
No tiene caso pelear en contra de los retos de la vida, o tratar de evitarlos o negarlos.
Ellos están ahí, y si la semilla va a convertirse en flor, tenemos que atravesarlos.
Ten el suficiente valor para convertirte en la flor que has de ser.


Te condenas a la angustia cuando permaneces recordando tus fracasos, tus sufrimientos y las equivocaciones del pasado.
Si quieres sentirte feliz, actúa con alegría, expresa tu entusiasmo por la
vida y piensa bien de los demás; conserva tu rostro amable, sonríe con
naturalidad, alégrate de estar con tus semejantes, recibe y acoge, con amor a quienes buscan tu compañía, tu consuelo y tu aliento.
Obrando así, la felicidad nacerá en tu corazón.
\"El placer puede estribar en la ilusión; pero la felicidad descansa sobre la
verdad.\"
Ser feliz no es complicado. Basta ser sencillos.
Evita complicar las cosas que se presentan en tu camino.No te perturbes.
Hay solución para todos los problemas de su vida.
Cultivando la sencillez, descubrirás que los problemas se harán cada vez menores. No transformes una gota de agua en un océano.
No pongas exageración ni pesimismo sobre los problemas.
Usa vivencias que ya tienes para adquirir nuevas experiencias.
La vida es sencilla.
¿para qué complicarla?