viernes, 26 de octubre de 2012

Dame tus manos. 

Marcela R.

Dulce amor mío. 

Marcela R.

Admiramos al que comparte, pero no damos el siguiente paso 

que es el de ser solidario en el compartir. 

Decimos palabras bonitas al que sufre y le damos 

la espalda un momento después. 

Rezamos pero nuestra oración se queda en nuestros labios. 

Damos limosna, pero de lo que nos sobra. 

Tenemos manos que se han quedado frías 

porque han olvidado el calor de una caricia...


para pensar no?


El mundo externo es un reflejo de vuestro mundo interno

Nos hemos acostumbrado a escuchar y, poco a poco, aceptar que el mundo externo es un reflejo de nuestro mundo interno, que si pensamos que somos saludables lo veremos manifestado en nuestro entorno, si pensamos que somos exitosos lo vemos manifestado en nuestro entorno, si somos honestos nos encontraremos con gente honesta.

Cuando hablamos que nuestro mundo externo es reflejo de nuestro mundo interno y nosotros no sabemos si internamente estamos bien o no, basta echar un vistazo a nuestro mundo externo…

“Por sus frutos los conoceréis” Dijo  Jesús, ¿qué quiere decir esto? 

Que basta mirar a tu alrededor y ver como son tus relaciones personales, como van tus finanzas, como convives con tus compañeros de trabajo para darte cuenta de lo que has estado sembrando internamente mediante el pensamiento.

Estamos acostumbrados a culpar y señalar los errores en otros con críticas, reproches, juicios, chismes, etc. cuando todo eso es energía que estas enviando al universo y tarde o temprano vendrá de regreso a ti, multiplicada.

Reitero… Si no sabes si internamente estás bien o mal, echa un vistazo a tu entorno… y recuerda que todo lo que estás viviendo en este momento es la cosecha de lo que sembraste en el pasado en forma de pensamiento. 

¿Tus pensamientos fueron de miedo, de sufrimiento, de dolor, de falta de merecimiento? Eso es lo que estás viviendo hoy.

Esto puede ser revertido fácilmente, sólo basta tomar el control de tus pensamientos, así comenzarás a sembrar nuevos pensamientos que cosecharás mañana como amor, perdón, sabiduría, prosperidad, salud, etc.

Desecha el equipaje viejo.-

Hay muchos tipos de equipaje que llevamos con nosotros y que sabotean nuestra felicidad y éxito. Viejas heridas, palabras duras, actos inacabados, desconfianza de uno mismo, promesas rotas y miedos. Estas – y muchas otras más - son las cicatrices que nos han infligido los amigos, amados, socios o clientes.

Permite que todo esto se vaya, antes de que te sofoquen y envenenen sus actitudes y acciones. No permitas que el sol se ponga hoy, sin perdonar tus errores del pasado o a todas aquellas personas que te han hecho mal (desde el desaire más pequeño a la más grande injusticia). El verdadero propósito del perdón es aliviarte de una carga negativa.

Deshazte de todo el equipaje viejo, cualquiera sea su forma, antes de que se vuelva parte permanente de tu manera de ver, de tus actitudes y tus conductas.