Admiramos al que comparte, pero no damos el siguiente paso
que es el de ser solidario en el compartir.
Decimos palabras bonitas al que sufre y le damos
la espalda un momento después.
Rezamos pero nuestra oración se queda en nuestros labios.
Damos limosna, pero de lo que nos sobra.
Tenemos manos que se han quedado frías
porque han olvidado el calor de una caricia...
para pensar no?
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