Hazme morir en tu piel,
ahógame en tus suspiros,
y sacia mis deseos en tu cuerpo.
Llévame al cielo,
apagando el infierno,
que en mí despiertas...
Y yo, purificaré tu alma con mi fuego
convertiré en templo tus deseos;
y te bendeciré, con mis besos.
Marcela R.