domingo, 16 de septiembre de 2012

Cuando el día toma ese color anaranjado

de la fruta que maduró paciente;
hasta cobijar en su pulpa todo el sabor del tiempo,
pasado y presente...

Tus ojos amor se asemejan a ella,
porque entre tus cejas brota tu mirada,
como un perpetuo interrogante.

Y de ese silencio tejido entre tus dedos
en la mansedumbre de tantas tardes;
de botones cocidos con esa eterna paciencia
con que aceptas mis olvidos,
y aveces mi rechazo desabrido
a cree en esos sueños,
que pululan por tus programas preferidos...

Brota como un dardo, que golpea el centro de mi frente
esa eterna pregunta madurada;
al calor de los rescoldos de tu vientre.

¿Es posible éste amor donde la pasión se durmió para siempre?

Y yo te digo despacio...
no es la verdadera pasión
trigo verde de primavera,
cuando la tierra respira la vida
mirando hacia afuera,
es en otoño, cuando el amor persiste
cuando el esplendor de las flores
al borde de los caminos florece;
y la tristeza de los marrones
la respira la tierra hacia adentro,
donde crecen las raíces.

Marcela R.




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