Al alba, en la expectativa atrayente de lo desconocido,
al atardecer, cuando en soledad finiquito mis angustias,
al anochecer entregando a la luna mi mirada pensativa,
nace un verso al pensar en ti.
Lo recibo con amor infinito plasmado en mis entrañas,
lo guardo en el fondo de mi alma,
y lo pintaré de colores armoniosos como las montañas...
Nace un verso en esa mirada que me regalas,
nace en la cálida hoguera de los leños encendidos,
nace cantando a nuestro amor bajo la luna,
nace y se abraza del presente...
...mostrando nuestros sueños escondidos.
Marcela R.
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