La pobreza no es la falta de dinero: Pobreza verdadera es la falta de compresión. El que sabe decir una palabra de aliento, que tiende la mano compasiva al que sufre, que sabe inspirar alegría y optimismo, es inmensamente rico, ese ser esta iluminado por el amor, cuyas fuentes son inagotables, aunque lo compartas con miles de personas.
Debemos comprender a todo ser, porque en cada ser esta el amor de Dios.
Deja que tu amor se manifieste en tus ojos, amables y compasivos, tiernos y misericordiosos con todos. ¡! Nunca permitas que tu mirada impaciente de condena empañe la belleza de tu vida!!
Que tu rostro irradie alegría feliz, de modo que los que se acerquen a ti reciban la influencia de tu optimismo.
Un mundo lleno de sinceridad, de valores, de principios, de armonía y de paz, no se construye con dinero, se construye comprendiendo esa maravillosa fuerza que contiene el amor, quien vive en el amor sincero obtiene, el respeto digno de los padres, de los hijos, de los hermanos, de los amigos, también el trabajo.
El que no tiene la riqueza del amor, no quiere ni tiene nada, aun teniendo lo que pueda tener, vive un mundo de fantasía. Debemos comprendernos más, ¡cuántos muchos pagarían una fortuna para poder hablar como los que si podemos hablar; y aun así el que no habla es feliz porque se comprende y ama lo que Dios le dio!
Compartamos la riqueza que Dios nos dio, con actitudes de amor y palabras de cariño, todos necesitamos, una palabra de aliento, un gesto de amor y un abrazo lleno de fe y de esperanza.

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