Me encanta mirar mi jardín lleno de hermosas flores y hoy, me comparo una rosa entrando a la madurez de sus días.
Me miro en el espejo, y los hilos plateados de mis sienes, me dicen que la vida está pasando; no reniego de ellos, los miro con nostalgia y ternura.
Ellos me dicen que no he dejado de crecer y andar.
Analizo mi ser, y se que en éste torbellino de preguntas sin respuestas ideas y anhelos me abrazo y me acepto; me abrazo muy fuerte a mi voluntad y coraje para seguir adelante, con mi traje de otoño y olor a primavera.
A pesar de tropiezos y caídas me levanto siempre y con más fuerza cada día.
Agradecida estoy a Dios por enseñarme a andar sin odios, rencores... sin mochilas.
Con alegría miro al cielo y me digo así soy, alboradas de sol, lunas llenas, estrellas y rocíos , ésta soy yo y amo mi vida.
Marcela R.
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