miércoles, 3 de octubre de 2012
Si buscas y no puedes encontrar alguien que tenga o se aproxime a tus pensamientos, sentimientos, o voluntad, prosigue la senda de la vida, no te detengas, no puede haber amistad con un necio.
La mente de una persona necia, es voluble y que solo vive en sus bajas pasiones y deseo, es tendente a posarse allí donde le place. Solo una mente sana conduce a la felicidad.
Al ser humano que recoge tan solo las flores (de los placeres sensoriales) y cuya mente se distrae (en los objetos de los sentidos), la desdicha le arrastrara como una enorme inundación arrasa a un pueblo mientras duerme.
Aquel que bebe de la fuente del respeto, del honor y la dignidad, vive felizmente con una mente serena.
Gocemos de la enseñanza que nos da el amor, para el amor, el amor a nuestra alma y el amor a nuestra conciencia.
Para el que cultiva el hábito de reverenciar estas acciones y respetarlas. Cuatro bendiciones van en aumento.
La bendición de Dios, la bendición en la belleza del alma, la bendición en el amor, y la maravillosa bendición en nuestra fuerza espiritual.
En busca del amor pueden pasar cientos por nuestro lado y algunos ni siquiera se percataran de nuestra existencia.
Porque la belleza del amor requiere de quien la mire tenga la capacidad de descubrirla, y si la encuentra tiene que tener el valor de ir por él, al borde del precipicio.
Para encontrar un verdadero amor, no hay necesidad de ser santo, aunque el acto de amar es sagrado, y en este acto sagrado no consiste en saber mucho, ni en mucho meditar, el amor tiene solo un secreto, el secreto de ser sincero en el acto de amar.

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