Tocaste mi corazón, como un hábil pianista, y te adentraste en lo más profundo de mi alma, sin necesidad siquiera de ver tus ojos, sin un roce de tu manos...
Sin un beso de tus labios, pero, poco a poco, me fuiste haciendo tuya, como un ruiseñor..Cantándole a mi corazón...
Marcela R.
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