El tiempo no perdona,
a veces siento que la vida
se me escapa en un momento;
y en esos momentos de fragilidad,
mis suspiros... se desprenden de mi cuerpo
para fundirse en el viento,
y llegan los recuerdos, de los que amé
y me los arrevató el tiempo...
y mi alma los abraza,
y siento el susurro de sus voces, pero sin lamentos,
y allí soy feliz,
porque sé, que los veré de nuevo,
que no existirá nada, ni siquiera el tiempo,
que separe nuestras almas...
ya no abrá mas dolor, ni oscuridad ni nada,
que me impida estar con ellos.
Marcela R.

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