¿Quién se hace cargo de mi dolor?
¿quién me aguanta a mí?
¿quién me escucha y está ahí?
¿quién se acerca siquiera para preguntar hola qué tal, cómo te va la vida?
Porque tu, el que me arrasa y me deja el alma desnuda tienes todo el derecho del mundo a aparecer, cuando te entran los bajones y a desaparecer cuando estás bien arriba?
Pero...
¿qué hay de mis noches en vela, de mi rabia contenida, de no poder marcar un número de teléfono a cualquier hora?
¿Qué hay de mis lágrimas, de mi dolor, de tener que desahogarme con la almohada?
No quiero que me regales tus oídos cada tanto, no necesito dosis de palabras bonitas, ni agradecimientos ni confesiones de madrugada.
No quiero otorgar derechos a cambio de no tener yo ninguno.
No quiero excusas, desencuentros, verdades y mentiras a medias y sobre todo...
no quiero promesas que no vas a cumplir.
Y eso, duele...cómo duele.
©Marcela R.
¿quién me aguanta a mí?
¿quién me escucha y está ahí?
¿quién se acerca siquiera para preguntar hola qué tal, cómo te va la vida?
Porque tu, el que me arrasa y me deja el alma desnuda tienes todo el derecho del mundo a aparecer, cuando te entran los bajones y a desaparecer cuando estás bien arriba?
Pero...
¿qué hay de mis noches en vela, de mi rabia contenida, de no poder marcar un número de teléfono a cualquier hora?
¿Qué hay de mis lágrimas, de mi dolor, de tener que desahogarme con la almohada?
No quiero que me regales tus oídos cada tanto, no necesito dosis de palabras bonitas, ni agradecimientos ni confesiones de madrugada.
No quiero otorgar derechos a cambio de no tener yo ninguno.
No quiero excusas, desencuentros, verdades y mentiras a medias y sobre todo...
no quiero promesas que no vas a cumplir.
Y eso, duele...cómo duele.
©Marcela R.

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