Esa noche de enero...¿recuerdas?
las estrellas nos iluminaban,
y sentimos como nuestras pieles
comenzaba a desearse como nunca antes.
La locura de nuestro amor
nos poseyó, y comenzó a arder
el fuego en nuestras manos...
¡alborotada pasión!
Sentir tu piel arder junto a la mía
y disfrutarnos como si fuera...
la última noche de nuestras vidas,
fue algo maravilloso.
Nos amamos, nos deseamos
y nuestros cuerpos...
bajo esa luna de verano,
¡nos elevó al templo de los dioses!
Al llegar allí...
y degustar de nuestras pieles,
nos sentimos plenos, extasiados,
¡en el centro mismo del edén!
Y todo aquello que nos rodeaba
se convirtió...
sensillamente,
en la misma nada.
━═☆❥©Marcela R.
Derechos reservados de autora.
Funes, Santa Fe, Argentina.

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