viernes, 15 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
miércoles, 30 de octubre de 2013
lunes, 28 de octubre de 2013
Una maravillosa historia de amor.
Una maravillosa historia de amor.
(continuación..)
Lucía no sabía muy bien lo que estaba pasando, pero le encantaba sentirse así, no entendía cómo este hombre aparecido de la nada, estaba cambiando desde el primer segundo su existencia.
Él la miraba con delicada intensidad, ella trataba de esquivar sus ojos, pero un deseo muy fuerte la llevaba a fijarse en su carnosa y sensual boca; quizá con más ganas que nunca de sentir nuevamente el calor de un beso, su corazón muchas veces había llorado por fracasos amorosos repetidos, pero de verdad se sentía hondamente sorprendida.
Lucía no sabía entregarse a medias, se lo había replanteado siempre, porque cuando se entregó a una relación lo dio todo y el fracaso fue la única recompensa recibida a sus esfuerzos emocionales.
Sin embargo y a pesar de todo, esa noche de Febrero sintió que podía tener una nueva oportunidad. Tembló de sólo pensarlo, pero asumió esa realidad al notar que su piel se erizaba al sentir la presencia de ese hombre desconocido que el destino quiso ponerlo en su camino. Ella no lo sabía aún, pero él cambiaría para siempre cada rincón de su alma.
Por otro lado, David, exquisitamente abrumado por la hermosura de la mujer que colmaba largamente lo que él hubiera podido imaginar a la cual se sumaba la ternura de esa noche donde las estrellas brillaban más que nunca, con una luna que deseaba ser cómplice de este encuentro, sentía unos deseos incontrolables de besarla.
La miró, le toco la cara, se acercó suavemente...ella, se dejo llevar y en un dulce y suave beso sus bocas se unieron por primera vez.
-Lucía, bendigo al destino por este instante que veneraré tanto tiempo como yo viva debajo del cielo.
Ella quedó en silencio porque él empezó a recorrerla con dulzura infinita. Sus manos volaban por el cuerpo de la musa a la velocidad del amor.
De pronto se miraron profundamente y él, sinceramente sorprendido y entregado a los mejores momentos de toda su historia, musitó:
Tus ojos brillan más que todo ese infinito firmamento que contemplamos, vida de mi vida.
La mujer lloraba y la majestad de su hermosura se acrecentaba.
-¿Qué te ocurre, tesoro mío?
Pretendo detener este instante en mi alma, en mis manos, en mi mente, David.
-Lucharé por merecerlo, adorable criatura.
Siguió llorando Lucía, sumergida en el canto de inefable esperanza.
...
©Marcela R.
(continuación..)
Lucía no sabía muy bien lo que estaba pasando, pero le encantaba sentirse así, no entendía cómo este hombre aparecido de la nada, estaba cambiando desde el primer segundo su existencia.
Él la miraba con delicada intensidad, ella trataba de esquivar sus ojos, pero un deseo muy fuerte la llevaba a fijarse en su carnosa y sensual boca; quizá con más ganas que nunca de sentir nuevamente el calor de un beso, su corazón muchas veces había llorado por fracasos amorosos repetidos, pero de verdad se sentía hondamente sorprendida.
Lucía no sabía entregarse a medias, se lo había replanteado siempre, porque cuando se entregó a una relación lo dio todo y el fracaso fue la única recompensa recibida a sus esfuerzos emocionales.
Sin embargo y a pesar de todo, esa noche de Febrero sintió que podía tener una nueva oportunidad. Tembló de sólo pensarlo, pero asumió esa realidad al notar que su piel se erizaba al sentir la presencia de ese hombre desconocido que el destino quiso ponerlo en su camino. Ella no lo sabía aún, pero él cambiaría para siempre cada rincón de su alma.
Por otro lado, David, exquisitamente abrumado por la hermosura de la mujer que colmaba largamente lo que él hubiera podido imaginar a la cual se sumaba la ternura de esa noche donde las estrellas brillaban más que nunca, con una luna que deseaba ser cómplice de este encuentro, sentía unos deseos incontrolables de besarla.
La miró, le toco la cara, se acercó suavemente...ella, se dejo llevar y en un dulce y suave beso sus bocas se unieron por primera vez.
-Lucía, bendigo al destino por este instante que veneraré tanto tiempo como yo viva debajo del cielo.
Ella quedó en silencio porque él empezó a recorrerla con dulzura infinita. Sus manos volaban por el cuerpo de la musa a la velocidad del amor.
De pronto se miraron profundamente y él, sinceramente sorprendido y entregado a los mejores momentos de toda su historia, musitó:
Tus ojos brillan más que todo ese infinito firmamento que contemplamos, vida de mi vida.
La mujer lloraba y la majestad de su hermosura se acrecentaba.
-¿Qué te ocurre, tesoro mío?
Pretendo detener este instante en mi alma, en mis manos, en mi mente, David.
-Lucharé por merecerlo, adorable criatura.
Siguió llorando Lucía, sumergida en el canto de inefable esperanza.
...
©Marcela R.
sábado, 26 de octubre de 2013
Una simple historia de amor.
Una simple historia de amor.
Febrero de algún año no muy lejano...así comenzó una historia de amor, no de Montescos y Capuletos, pero sí un amor que perduraría más allá de lo que ellos quisieran...
Ella una mujer soñadora llamada Lucía, él un hombre de principios bien firmes, duro a veces con el mismo, pero lleno de sueños que quería concretar algún día.
En una noche calurosa dónde ni una hoja de los frondosos árboles que Lucía poseía y de sus madreselvas que con su fragancia exquisita parecían invitar a muchos enamorados para declaraciones de amor eterno...ella sumergida como siempre en su mundo de duendes y príncipes, sale a caminar; de repente un hombre alto, apuesto y con finos modales, le pregunta:
-Buenas noches bella dama, me permite?
_Buenas noches dijo ella, si le permito que?
-Es una noche hermosa la luna brilla más que nunca y este aroma...mmm... que delicia, me preguntaba yo, si podría estar a su lado sólo un momento. No quiero molestarla, no, nada de eso, es que a veces es bueno compartir el silencio y más si es bajo esta luna plateada, dónde su belleza se intensifica aún más...
Lucía sorprendida, quizás un poco sonrojada pero encantada por esta compañía no esperada, asintió con su cabeza.
_Dígame como se llama usted?
-Oh perdón por mi descuido¡, mi nombre es David, vivo cerca de este bello pueblo, pero no tan cerca como en este momento quisiera. Vine por viajes de negocios unos días, me hospedo en el hotel que está a dos cuadras de aquí, jajaja en realidad es el único que hay verdad?
_Sí, el único, pero ¿no es bonito acaso y confortable?
-Sí que lo es, y en esta noche calurosa salí a conocer más éste lugar sin saber que...disculpe usted, no quiero incomodarla....
_No David, no me incomoda, siga por favor
_Es que el aroma me atrajo hasta aquí, pero me quedé perplejo ante su belleza, además ahora que dialogamos siento que jamás conocí una mujer tan femenina y delicada como usted, lástima...
_Porque dice lástima?
-Porque en un día me marcho, pero dígame usted, cree en el destino?
-Sí que creo, tantas veces uno desea algo con tanta fuerza y no llega y cuando menos esperamos, el destino nos sorprende con un soplo de vida...
_Puedo pedirle algo Lucía?
-Sí, dígame
_puedo tutearla?
_jajaja se lo estaba por pedir yo¡
-jajaja
-Bueno Lucía gracias, que hermosa sonrisa se dibuja en tu rostro...
Ellos aún no lo sabían pero esa simple charla en una noche calurosa de Febreo, sería el comienzo de esta simple y a la vez gran historia de amor.
Continuará...
©Marcela R.
Fragmento del libro que jamás publicaré...
Febrero de algún año no muy lejano...así comenzó una historia de amor, no de Montescos y Capuletos, pero sí un amor que perduraría más allá de lo que ellos quisieran...
Ella una mujer soñadora llamada Lucía, él un hombre de principios bien firmes, duro a veces con el mismo, pero lleno de sueños que quería concretar algún día.
En una noche calurosa dónde ni una hoja de los frondosos árboles que Lucía poseía y de sus madreselvas que con su fragancia exquisita parecían invitar a muchos enamorados para declaraciones de amor eterno...ella sumergida como siempre en su mundo de duendes y príncipes, sale a caminar; de repente un hombre alto, apuesto y con finos modales, le pregunta:
-Buenas noches bella dama, me permite?
_Buenas noches dijo ella, si le permito que?
-Es una noche hermosa la luna brilla más que nunca y este aroma...mmm... que delicia, me preguntaba yo, si podría estar a su lado sólo un momento. No quiero molestarla, no, nada de eso, es que a veces es bueno compartir el silencio y más si es bajo esta luna plateada, dónde su belleza se intensifica aún más...
Lucía sorprendida, quizás un poco sonrojada pero encantada por esta compañía no esperada, asintió con su cabeza.
_Dígame como se llama usted?
-Oh perdón por mi descuido¡, mi nombre es David, vivo cerca de este bello pueblo, pero no tan cerca como en este momento quisiera. Vine por viajes de negocios unos días, me hospedo en el hotel que está a dos cuadras de aquí, jajaja en realidad es el único que hay verdad?
_Sí, el único, pero ¿no es bonito acaso y confortable?
-Sí que lo es, y en esta noche calurosa salí a conocer más éste lugar sin saber que...disculpe usted, no quiero incomodarla....
_No David, no me incomoda, siga por favor
_Es que el aroma me atrajo hasta aquí, pero me quedé perplejo ante su belleza, además ahora que dialogamos siento que jamás conocí una mujer tan femenina y delicada como usted, lástima...
_Porque dice lástima?
-Porque en un día me marcho, pero dígame usted, cree en el destino?
-Sí que creo, tantas veces uno desea algo con tanta fuerza y no llega y cuando menos esperamos, el destino nos sorprende con un soplo de vida...
_Puedo pedirle algo Lucía?
-Sí, dígame
_puedo tutearla?
_jajaja se lo estaba por pedir yo¡
-jajaja
-Bueno Lucía gracias, que hermosa sonrisa se dibuja en tu rostro...
Ellos aún no lo sabían pero esa simple charla en una noche calurosa de Febreo, sería el comienzo de esta simple y a la vez gran historia de amor.
Continuará...
©Marcela R.
Fragmento del libro que jamás publicaré...





























