EL AMOR Y EL BESO.-

El amor cambia el sueño de la juventud en su perpetuo despertar. Pero un despertar más agradable que la ilusión lejana y utopía de los sueños. El amor desata la lengua, abre los parpados y rasga la garganta. Es la luz que brota de nuestra alma para alumbrar mil mundos etéreos. Es un halito que se agita en el espíritu. Como la idea majestuosa de un poeta y la armonía de la música en los labios del artista. Amor es cielo de libertad a donde no llegan las mentiras convencionales de las leyes de la humanidad. Porque el amor es sola ley. Los amantes se abrazan callados. Porque el amor habla en silencio con el idioma del beso. ¿Qué idioma hay en el mundo más elocuente y más sublime que el beso? El hombre ignora el significado de este lenguaje, lo afean y prostituyen, como afean y prostituyen la belleza de la música un profano. Besa el sol a su hija la tierra, y con su beso la vivifica. El beso de la madre, es la ternura, el del hijo gratitud y de los esposos cariño. Pero esta no es la verdadera esencia del beso en su simbolismo máximo en su elevación suprema. El amor y el beso solo se encuentran en los verdaderos amantes, aquellos que caminan en la verdad, en hombres que miran a través de su alma y en mujeres que aun dolidas por las desilusiones mantienen la fe y la esperanza en el amor, porque ellas están llenas de amor y para amar y ser amadas han nacido. En estos tiempos el hombre habla de su virilidad, el hombre debe demostrar su virilidad haciendo obras de amor, y no hablando o insinuando amor, cosas que es incapaz de hacer. Por causa de estos seres, aun en estos tiempos existen mujeres esclavas de un hombre a quien no aman o dejaron de amar y que en lugar de beber el vino del amor que Dios derramo en su alma, tienen que beber el llanto de sus propios ojos. El hombre debe saber que la mujer es la única puerta para hablar con Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario