domingo, 18 de noviembre de 2012



Dejemos de lado la ingratitud.-

"¡Cuántas cosas malas se derivan de una ingratitud! Y, por el 
contrario, ¡cuántas cosas buenas provienen de un simple movimiento de reconocimiento! ¿Por qué? 
Porque esto sobrepasa, y de mucho, el simple sentimiento que experimentáis en ese momento.
Dejemos de lado la ingratitud para ocuparnos solamente del 
reconocimiento. Desde el instante en el que os dejáis llevar por un movimiento de reconocimiento hacia el Creador, hacia la vida, 
hacia la naturaleza y todos los seres, incluso los más insignificantes, este sentimiento no se limita solamente a existir pasivamente, actúa. A causa de la ley de afinidad, 
atrae, por sus vibraciones, impresiones, sensaciones de la misma 
naturaleza que él. Y todas las bendiciones nos vienen entonces de 
esta pequeña cosa: un sentimiento de reconocimiento. "

No hay comentarios:

Publicar un comentario