Has llegado en el atardecer
de mi vida...
doblando y tiñendo,
a mi corazón abandonado.
Años de espera
desengaños...
muriendo de a ratos,
soñando de a pedazos.
Y llegas tú, dulce, alocado,
con presencia imponente
y con un solo un roce,
de tus carnosos labios...
Avivaste mi ser de dicha
de encanto, ahora me siento
verde prado, fértil de amor,
¡a la vida y a su canto!
━═☆❥©Marcela R.
Derechos reservados de autora.
Funes, Santa Fe, Argentina

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