sábado, 24 de enero de 2015

DESTINO.-


Lucía era una joven algo melancólica pero con muchos sueños, vivía imaginando el día en el que llegaría a ese aeropuerto donde vería por primera vez a su amor tan amado.
Planeaba cada día ese encuentro y al hacerlo su corazón se agigantaba al solo pensarlo, se preguntaba y contestaba ella misma...¿qué me pondré ?
ese pantalón café y esa camisa azul/celeste que le gustaba tanto a él, o quizás... lo sorprendería con una falda de colores resplandecientes, tan brillantes, como se le ponían a Lucía sus pupilas al pensar en su amado.

Amanecía cada día pensando en ello y su sonrisa se iluminaba de tal forma, que parecía cobijar en su rostro miles de luciérnagas. Vivía así alimentando cada día esos sueños, y llena de esperanza era feliz sabiendo que ese día pronto llegaría, que al fin tendría en sus brazos al amor de su vida, que al fin concretaría, su sueño más ansiado...
Y así vivía su alma cada día, flotando entre nubes de algodón, imaginando esos paisajes que de la mano de su amor recorrería, y los escenarios de ternura, pasión y locura que él la llevaría.

Su amor era el que cada mañana la despertaba con más fuerzas, y dejaba bajo su almohada el sufrimiento, el abatimiento, de aun tener tan lejos el calor de los brazos de su amado; y se vestía de fe, esperanza y alegría, pensando en esos labios que un día la besarían, y frente a frente le dirían, te amo.

Sin embargo un día llego una carta, a su tan amado amor... la eternidad súbitamente lo había besado, Lucía atónita ¡no podía creer lo que leía!
su piel se arrugó de golpe, sus manos sudorosas estaban temblando, esa carta que le habían mandado... sello de muerte también, su sonrisa, sus sueños, todo por lo que había luchado.

Alguien contó que a ella al tiempo la encontraron, tirada en el piso con una sonrisa en sus labios, su puño derecho sobre su pecho y apretando... la foto de su amado.



━═☆❥©Marcela R.
Derechos reservados de autora.
Funes, Santa Fe, Argentina.

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